sábado, agosto 27, 2005
Medicina del pie
Bajo las alas de tu sombra
las camas de mi sombra se agrupan en peldaños,
se arrugan en soportes
las quejas de mi sombra
bajo las ramas de tus años.
Vigilar la fauna se ha vuelto gran deleite.
Acechar el borde. Disputar la raza.
La llanura ilustre.
La esterilla sobre la ventana
cede un lejano ámbar,
cuando no una olla de manos chiquitas.
(Siempre bueno es estar cubierto de galpones)
La baldosa luce un borde pronunciado.
La sombra que une el cuerpo al plano separa.
Una sucesión de cuartos sin luz.
Hasta el desierto se ha llenado de jorobas y corrales.
(nada más carente de cobijo
que el hocico recorriendo el perímetro de alambre)
Bajo las camas de tu sombra
un borde pronunciado,
vehículos y peatones se reducen a peldaños.
Asombra la llanura una olla de relojes.
La presencia absoluta.
(Siempre bueno es disputar la raza)
Vigilar el tacto.
Acechar el gran deleite.
El lejano ámbar.
La serpiente caravana de camellos.
Pronunciar el borde.
La joroba ilustre.
Mantener el césped a distancia prudente del suelo,
del sueño sereno el ojo todo blancor ningún recuerdo.
Nada móvil.
Corona de arena.
Caravana de camellos.
Sé una sucesión de cuartos sin luz,
bajo las alas de tu sombra.
Sé un desierto infectado de jorobas.
Sé acecho, disputa, vigilia,
llanura ilustre bajo los soportes de mi sombra.
Sé dar por tierra todo lo bebido,
baldosa de borde pronunciado. Ilustre llama.
Un paso más uno sólo solo del todo en la arena el dará.
(el trapecio será desmontado, trasladado y vuelto a montar)
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